Palestina bajo genocidio.
Palestina, Palestina, una prisión al aire libre,
escucha este grito que se eleva, este grito de dolor,
de un pueblo oprimido, un pueblo que llora,
Palestina, tierra de sufrimiento y sangre.
Un genocidio que continúa, interminable, desgarrador.
Niños asesinados, mujeres violadas,
hogares destruidos, sueños destrozados,
olivos arrancados de raíz, tierras robadas,
derechos pisoteados, voces silenciadas.
Gaza, una prisión, una ciudad sitiada,
un pueblo que resiste, que ni se rinde ni se somete.
Bajo el bombardeo y el gas lacrimógeno,
los corazones se rompen, las almas sangran.
Nakba, opresión y deportación,
el pueblo desplazado, forzado al exilio.
En campos de refugiados y tiendas improvisadas,
las vidas penden de un hilo, las esperanzas se desvanecen.
A pesar de las llamas, la esperanza perdura.
El pueblo continúa su lucha sin rendirse.
Resistencia, rebelión, lucha por la libertad.
Un grito que se alza, un grito de desafío, un grito por la libertad.
Palestina, tierra de paz, tierra oprimida.
Un pueblo que anhela la libertad, la dignidad.
Este es el grito que se alza, este grito que resuena.
Una súplica de ayuda, una súplica de solidaridad.