Una noche de luna llena, estaba terriblemente aburrido; Caminos de tierra y carreteras asfaltadas, los recorrí descalzo.
Atravesé colinas y valles, en busca de una solución a mis sentimientos, a mis penas, escudriñando el firmamento.
Agachado en la bruma de una noche estrellada, sobre una roca, respiro la brisa, allá arriba, los cometas se han vuelto locos, temiendo agujeros negros y abismos.
El cielo oscuro, salpicado de mil estrellas, enmascara la sombra de un mensaje ilusorio, que la oscuridad borró rápidamente, ocultando un presagio utópico.
Me acuno en una esperanza imaginaria, en este meandro de larga nostalgia, que en cualquier momento puede permitirme vislumbrar esos espejismos míticos que la vida describe.